Casa 2,26

Arq. Martin R. López

Ícono

Vivienda unifamiliar aislada en un lote de 850 m2 ubicada en un barrio cerrado de la ciudad de Córdoba. Los comitentes son una pareja joven con dos hijos de temprana edad que planifican su primera vivienda como familia. El proyecto se planteó como problema fundamental, la operación formal-funcional del programa habitacional en situaciones de emplazamiento aislado, condición de aparente libertad en una ciudad signada por medianeras. Entonces la pregunta fue ¿Cuáles son las “obstrucciones” del proceso proyectual cuando el presupuesto, la disponibilidad de superficie, y la relación con el tejido edilicio próximo no demandan mayores condiciones? Históricamente el objeto arquitectónico tuvo como objetivo principal el de hacer ciudad, actualmente este valor de apariencia intrínseca ha sido puesto en cuestión en el caso de los barrios privados, en estos, el objeto no constituye ciudad, el contexto no es texto. La vivienda aquí se ensimisma en sus propias reglas, caprichos y aspiraciones, fuerza y tensa su relación con el paisaje buscando en el excusas para validarla. Es por esto, que se decidió ensayar un ejercicio crítico sobre la composición como herramienta de valor proyectual constitutiva de la disciplina. Desde tiempos clásicos la composición fue una de las herramientas de la búsqueda proyectual, desde las ansias de perfección griegas, pasando por la intensa búsqueda de representar la centralidad renacentista, hasta el control de catálogo académico del siglo XIX, la composición ha significado uno de los ejes de investigación y consecuente evolución de la arquitectura. La modernidad en su espíritu crítico hacia la arquitectura academicista, no pudo escapar de este instrumento. La propuesta de Le Corbusier publicada en “Le Modulor” (1948) y “Le Modulor 2” (1953) intentó articular el número áureo y la serie Fibonacci aspirando así a un sistema de medida universal que consiguiera dominar las formas, desde una concepción antropométrica poder ejercer la armonía entre las medidas del hombre y la naturaleza. En síntesis, la histórica aspiración de la “venustas” Vitruviana de la armonía eterna.
Se propuso entonces en este caso, ensayar desde el aparato compositivo Corbuseriano, el control de la escala intermedia entre lo domestico y lo institucional, buscando así constituir una premisa de diseño que ante la ausencia de condicionantes, elevara el objeto en su relación con el paisaje, no como mimesis, si no como contraste armónico.

Arq. Gonzalo Viramonte

Contexto

Se ubica en el margen Noroeste de la ciudad, dentro de un desarrollo de varios lotes conocido como “Valle Escondido”. Al Norte de este emprendimiento se encuentra el barrio “Jardín Ingles”, allí en un lote esquina ubicado hacia el Oeste de aprox. 850 m2 se emplaza la vivienda. El frente sur se ubica enfrentado a un canal maestro de riego que presenta un moderado paisaje vegetal, mientras el borde posterior de orientación sur mira hacia la reserva natural Parque San Martín de vegetación autóctona y de frondoso paisaje. El lateral de orientación este colinda con un lote vecino separándose del mismo por regulación interna un mínimo de 3 metros, mientras que el frente presenta un retiro de línea edilicia de 6.00 m. El programa se resuelve en un partido binuclear, ubicando el ingreso en el eje de composición del lote (con dirección norte-sur) que presenta una secuencia de hall (baño social)-patio interno-galería-patio que opera como dinámica visual entre el adentro y afuera. Hacia el este se propone en una planta flexible el espacio diurno de cocina-comedor-estar con vínculo directo hacia la galería planteada como expansión de estos recintos. En el sector oeste se ubican dormitorios en planta baja para los niños a manera de pabellón sin divisiones, cochera, y espacios de servicio (lavadero-tender-baño y dormitorio). Esta idea de pabellón permite adaptar el dormitorio en las distintas etapas de crecimiento de sus usuarios. Por ultimo en planta alta sobre el lateral oeste se dispone el dormitorio de la pareja con baño en suite zonificado y vestidor, se presenta una amplia terraza conectada directamente con el sector de descanso que ofrece vistas hacia al sur donde se encuentra la reserva del Parque San Martín.

Arq. Gonzalo Viramonte

Materia

En cuanto a lo tecnológico, su sistema es tradicional planteando una estructura independiente de hormigón armado y mampostería de ladrillo común, exterior de 30 cm e interior de 15 cm.
La paleta tectónica propuesta es intencionalmente reducida a solo tres sistemas: hormigón a la vista con encofrado de tablas en horizontal, mampostería en revoque fino color blanco, revestimiento de laja tipo Catamarca en algunos paños. Solo el portón de la cochera presenta listones de madera. La selección de la materia persigue un dialogo silencioso entre estos acabados, buscando articular los planos que configuran la plástica edilicia, aspirando a una imagen clásica, noble y de cierta perpetuidad desde el uso de materiales tradicionales.

Arq. Gonzalo Viramonte

Sistema

El sistema que definió la propuesta fue el funcional. Desde el mismo se organizó tanto el circuito de relaciones propuestas por la pareja como los ámbitos que los mismos demandaron.
La transición manierista entre el afuera y el adentro se produce al ingresar, no solo desde la disposición en planta del hall si no en su altura que comprime a 2,26 tomando el ideal definido en la serie azul del modulor de Le Corbusier. Una vez dentro, el espacio se expande no en altura si no en una secuencia horizontal que conecta el ingreso con el patio interno, la galería, el patio posterior y el marco paisajístico de la reserva natural. Se está adentro pero siempre en relación contemplativa con el afuera. El extremo este levanta su altura interior a los 2,96 de altura establecidos en la serie roja corbuseriana. El cambio de alturas pretende generar una dinámica espacial no solo en el sentido horizontal del recorrido sino también en el vertical, otorgando expansiones y contracciones al recorrer la vivienda. Por ultimo en el sector oeste se presenta al ingresar una doble altura que conecta la planta baja con el dormitorio de la pareja en planta alta. En este ámbito se conecta mediante rajas inferiores y un gran ventanal al canal de riego que se ubica en el margen sur del lote. Es así como permanentemente desde el interior se toma conciencia del paisaje circundante, de la naturaleza que convive con el artificio arquitectónico.


Vínculos

La idea del vínculo en la vivienda ha sido entendida históricamente desde uno de sus elementos característicos: la ventana. Es el dispositivo que además de capturar la relación con el afuera le da escala a lo domestico.
En este caso se buscó revisar dicho dispositivo desde su concepción tradicional, resignificandolo. Se trabajó a lo largo de todos los paños con superficies que intentan capturar el paisaje desde distintas miradas y enfoques, una suerte de fotografías que aspiran congelar la fotografía que ofrece la naturaleza como por ejemplo sucede en el gran ventanal de la cocina que captura desde altura de mesada hasta cielorraso la visual del canal de riego de la cara sur.
El uso de los brise-soleil fue precisamente estudiado en las fachadas este y oeste de los dormitorios logrando un ingreso de iluminación controlado, y articulando plásticamente una de las caras de mayor extensión del objeto.
La vivienda a lo largo de todo su circuito alterna paños fijos superiores e inferiores, grandes superficies y pequeñas, así como también ángulos en paño que logran perforar las aristas de lo material para abrirse hacia el exterior.

Arq. Gonzalo Viramonte

Investigación

La posibilidad de dominar las formas y de conseguir la armonía justa en un sistema de relaciones intra-morfológicas y antropológicas que organicen el discurso y desarrollen la gramática del a veces indomable universo de las formas, es uno de los valores perseguidos a lo largo de la historia de la arquitectura. Aquel interrogante tantas veces planteado sobre cómo lograr que las partes acuerden en un todo, parece encontrar respuestas a través de diversos sistemas, métodos, tratados y experiencias en el manejo de las proporciones que permiten el ensamble de las piezas con precisión.
Buscar la proporción, encontrar el orden y el rigor de la armonía son los medios para arribar a la ansiada búsqueda del “deleite” (o venustas en términos Vitruvianos). Quizás sean aspiraciones meta disciplinares pero que han marcado una de las búsquedas más intensas a lo largo de la historia. De estas búsquedas tomamos en este proyecto la proporción áurea, que sostiene el cuerpo principal de esta vivienda conformada por dos rectángulos de relación 1,618. En el plano bajo de este cuerpo, un volumen ciego denota la relación mencionada, mientras que en su parte superior se da el contrapunto a partir de un rectángulo de idénticas proporciones pero que configura una gran abertura. Esta variable antropométrica que conjuga la proporción áurea y la secuencia Fibonacci, estructura en alzado la altura de ambos niveles de la vivienda, siendo la misma de 2.958 m de nivel de piso interior a cielorraso en gran parte de la residencia. La búsqueda exhaustiva de la proporción áurea delineada por los griegos para componer sus obras más preciadas (Partenón), los tratados de la Modernidad que relevaron y documentaron el legado clásico y la ecuación entre el rectángulo áureo y definieron la manera de entender la práctica y el oficio de la disciplina, la secuencia Fibonacci, y la proporción humana elaborada por Le Corbusier en su Modulor, retratan un objetivo común del hombre a lo largo de los siglos, el de realizar obras trascendentales que permitan encontrar la clave, el número, la aritmética universal de una belleza que acaricie a los dioses, ilumine la capacidad del hombre como centro del mundo o detalle las medidas de un hombre vitruvio universal-racional que aspiró a dar respuestas sociales en un mundo de post-guerra. Es entonces que desde el inicio mismo del arte de producir arquitectura el hombre ha sentido el deseo de buscar, perseguir y alcanzar la perfección, aspirando ser un verdadero orfebre de la belleza a través de la precisión. Retomar ese legado, o perforar cuestionar las razones de sus intensos ejercicios permite rencontrarse con el oficio ancestral de la composición arquitectónica, hoy tan desmantelada por la era digital y el “blando rigor” (valga el oxímoron) de las nuevas plataformas de diseño que operan con algoritmos y ordenes de otra índole.

Practicas Profesionales

Ficha Técnica

Políticas de oficio, tradición e innovación

Arq. Martin R. López

CeroUno Arquitectos

Arq. María Laura De Pauli

Lote 9, Manzana 165, Barrio Jardín Ingles, Valle Escondido, Córdoba, Argentina

Agosto 2012

Abril 2013

Febrero 2016

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