"Club de sillas"

Josefina Sperat/Esteban Bondone

Ícono

Objetivo/sentido del Proyecto
Una acción arquitectónica y artística vinculada a un desarrollo cooperativo y social ligada al sostenimiento de Orquestas infantiles de escuelas Públicas y Especiales. La acción es la transformación de un espacio claustral (Claustro de la Universidad) a partir de la instalación de trescientas sillas tipo “club”, elegidas por su impronta moderna, de mediados de los años ´50 de fuerte arraigo popular y de reconocimiento instantáneo. También por su condición plegable, liviana, fuerte (de acero y chapa) y su austeridad como condición simbólica. Las trescientas sillas fueron pintadas a partir de la elaboración de un boceto creado por Elián Chali, un reconocido muralista/artista de la ciudad de Córdoba, hoy instalado en el circuito internacional de grandes pinturas urbanas. El desarrollo cooperativo y solidario surge del contexto de pobreza de nuestro país, en donde el Estado no alcanza a cubrir las necesidades básicas de las escuelas públicas y especiales y sus Orquestas Infantiles (estratégicamente elegidas en la Provincia de Córdoba) y ayudarlas a sostenerse aportando, producto de la venta de las sillas, (las trescientas sillas vendidas on-line), y con ello comprar instrumentos musicales, insumos, sillas para los ensayos y conciertos que particularmente ofrecen en plazas o ferias de alimentos en cada barrio. Ellos, los niños músicos nos “devuelven” el producto del aporte a sus orquestas con conciertos en la Facultad o Universidad o bien organizados para el público en general. La rueda cooperativa se cierra de este modo. Todos incorporan su aporte y reciben un beneficio.
El trabajo cooperativo en la Facultad nace desde el Instituto “Proy3ct0 F4br1c4” de poca antigüedad en la Universidad, solo 4 años. Allí trabajamos profesores, alumnos de primero a quinto año, sumando otros actores y personas que contribuyen con su trabajo a concretar otros proyectos. “Club de sillas”, en particular integró operarios, soldadores, pintores (alumnos y profesores) mientras que el flujo de recursos circulaba por proveedores, metalúrgicas y por cierto el pago a todos quienes trabajaron en el proyecto. De ahí su carácter cooperativo. Desde el punto de vista artístico, la inclusión de Elián Chali junto a la performance de danza contemporánea y la producción audiovisual, generó un vuelo conceptual y sensorial de gran impacto en la comunidad. El evento fue público y gratuito, mientras que, quienes adquirieron las sillas, las retiraron una vez terminado el evento. El rédito de la acción solidaria vuelve a sostener nuevos proyectos y así la rueda no para.

Foto:Martín Hernández

Contexto

Contexto
La educación pública y especial (niños con capacidades diferentes graves) ha incorporado las Orquestas Infantiles, y especialmente en las más pobres, un intento legítimo de agregar valor humano a la formación. En ámbitos cuyos niños (nuestros casos elegidos) provienen de asentamientos precarios o bien ámbitos de marginalidad, la formación musical tiene un efecto extraordinario de reconversión de conductas sociales y de integración e inclusión. En el caso de las escuelas especiales, la manera en que se enseña a niños cuadripléjicos cerebrales o con autismo u otras patologías graves, redunda en un modo de conectar con otros individuos. La técnica “envolvente”: cada profesor envuelve un niño y hace que juntos hagan sonar un violín o un bombo legüero, da igual, produce un efecto altamente positivo en el crecimiento y en la conexión con otros niños o bien sus seres queridos (fuente: Escuela Especial “Mater”). De este modo, el Instituto “Pr0y3ct0 F4br1c4” ha encontrado un canal para realizar arquitectura y diseño destinado a eventos de tipo cultural y con ello obtener réditos para sostener orquestas y otros proyectos solidarios. Esta que presentamos es la tercera edición referida al desarrollo de sillas y pretendemos seguir creciendo cooperativamente e involucrando cada vez más alumnos y profesores en cuestiones de espacio público (plazas, paseos, lugares típicos de la ciudad) y diseño (sillas) de tal modo que cada proyecto referido a sostener Orquestas crezca e integre cada vez más escuelas, por ahora sólo seis. Es un modo de acercar la realidad, sensibilizar al alumnado y trabajar en la realidad (proyectos 1:1) como medio de aprendizaje. Decimos trabajar , porque no se trata solo de pensar estratégicamente cada proyecto , sino poner el hombro, bajar a tierra y gastar energía vital y construir experiencia en torno a las dificultades que presenta la realidad a la hora de transformar un espacio o bien fabricar una silla. Este aprendizaje adquiere un valor extraordinario en los jóvenes, a veces alejados de la posibilidad cierta de construir en la realidad y, en este caso, no solo imaginar un evento cultural, la performance, sino el ejercicio de la logística de obra (instalación en este caso) sus medios de construcción, la división de roles, el manejo de recursos, el dominio de la técnica y las otras variables que hacen a la arquitectura. Lo consideramos claramente incorporado como práctica académica y con efectos importantes de aprendizaje y ejercicio de saberes y experiencia enriquecedora de su cosmovisión.

foto: Sergio manes

Materia

Construcción
La construcción de las trescientas sillas estuvo a cargo de operarios, herreros bajo la supervisión de profesores y colaboradores, especialmente de la coordinación de la acción solidaria y cooperativa que siguió, paso a paso, cada uno de las etapas de concreción, documentado fotográfica y fílmicamente cada uno de esos momentos. Los materiales utilizados fueron hierros redondos lisos de diámetro 12, destinados a la estructura plegable de la silla y chapa N° 18 estampada tanto para el asiento como para su respaldo. La pintura, anti óxido de base, fue aplicada mediante soplete de las manos de operarios supervisados por colaboradores. La pintura de colores, siguiendo con exactitud el boceto del artista Elián Chali, fue primero transferido a un software de arquitectura ( CAD) y dividido por cada asiento en una trama cuadriculada que a la postre fue impresa y cortada una por una y adherida a cada silla para su control. El dibujo primero como transferencia de cada parte para su posterior pintura a mano con esmaltes sintéticos de variados colores. Los operarios, alumnos y profesores de la cooperativa, trabajaron con exactitud y terminaron por armar la totalidad: un mural que, sumadas las trescientos asientos, sumaban una superficie pura de seis por seis metros. En el proceso de disposición en el espacio, tomando las separaciones entre unas y otras y las filas ordenadas en un cuadrado perfecto, el mural adquirió una escala extraordinaria.
Podemos considerar que la construcción no es únicamente física, sino que adquiere otro valor y dimensión cuando al espacio entran otros factores que terminan por definir la atmósfera y humor del lugar en cuanto a los fenómenos que concurren ahí: la danza contemporánea como generadora de una dinámica especial, la creación audiovisual arrojada sobre uno de los muros del claustro agregando una condición de comunicación visual y conceptual importante, la música que envuelve al público y lo involucra en las emociones y la gente, los habitantes del espacio y destinatarios del mensaje termina impactada por el ensamble descrito.

foto: Josefina Sperat

Sistema

La elección del Espacio y el proyecto:
El claustro del rectorado antiguo en el centro de la ciudad, reúne condiciones especiales para la visualización del mural creado y la protección de las personas en casos de lluvia: se trata de ámbitos cubiertos (galerías) que rodean un patio rectangular donde se inscribe el mural/300 sillas y puede ser visualizado y disfrutado desde la visión superior en diversos niveles (1°,2° y 3° terraza). Los planos laterales, tres de los cuales son galerías tienen una altura por piso propio de los edificios de principios de siglo XX. Sus barandas terminan por otorgarle un carácter de época sumando a una atmósfera especial. Un ascensor en uno de sus vértices, instalado por la inclusión de personas con dificultades motrices, simultáneamente daba, al momento del evento y a los visitantes una imagen seriada en movimiento y por cada piso de gran atracción. El piso, de particular trazado y con la impronta de los patios españoles, describe una serie de puntos (rombos blancos) ,girados a 45° que resultó imposible omitir por su geometría e impacto visual. Las líneas subyacentes del propio patio terminaron por organizar el proyecto e incorporarlo como parte esencial y no como mero soporte. El recorrido primero por la instalación, un verdadero elemento recreador del espacio, iba siendo acompañado por la Planta Baja por miembros del grupo de danza contemporánea, ataviados de indumentaria con los mismos colores de las sillas y llevaban al público por un paseo en el espacio que involucraba los pisos y galerías superiores. La danza contemporánea en su formato de performance/música DJ y la proyección de un video artístico sobre el proceso de fabricación, terminó, junto al público, de completar un evento cultural, nacido de la arquitectura, la enseñanza y el aprendizaje, al arte y el trabajo, y especialmente el espíritu cooperativo y solidario, a un nivel de satisfacción mayúsculo. En síntesis, un modo de hacer arquitectura desde la academia, pero con un sentido de servicio solidario, formador en más dimensiones que la sola disciplina. Sabemos, podemos enseñar arquitectura en abstracto, divagar sobre las formas, imbuirnos de las tecnologías, pero resulta imprescindible alentar la formación en valores, en espíritu solidario, en formatos cooperativos o cualquiera que supere el mero mercado y con ello la trascendencia de la arquitectura como servicio.

Foto: Josefina Sperat

Vínculos

La arquitectura y la promoción de la cultura solidaria
:”Club de sillas” es nuestra tercera edición de Pr0y3ct0 F4br1c4 y ya ha dejado una huella y re-propone a futuro seguir adelante. Nuestro primer desarrollo “Proyecto Tripolina y el segundo, “BKF graphic” tuvieron su impronta cultural, arquitectónico y solidario.
Nuestro propósito es hacer de Pr0yect0 F4br1c4 una usina de ideas de arquitectura de emergencia y aportar en diseño a proyectos reales, en cada caso en donde se produzcan situaciones relacionadas al hábitat o sujetos en riesgo, especialmente aquellos relacionados a las tragedias ambientales y situaciones de pobreza. Una suerte de mitigación desde nuestro lugar, la arquitectura, en donde se considere especialmente colectivos en riesgo, hábitats en peligro, personas expuestas a los embates de una sociedad a todas luces injusta y proveer medios de inclusión a través del diseño.
“Club de sillas” es uno de los medios que consideramos posibles para realizar una experiencia de aprendizaje/trabajo y simultáneamente convertir la idea/acción en un acto solidario, siempre pensando en el modelo cooperativo que nos sostiene, no solo conceptualmente sino también desde el punto de vista de la generación de recursos. Pr0y3ct0 F4br1c4 es la sede de variados proyectos y uno, por año, adquiere este carácter: ser un momento culminante de la producción expuesta a la comunidad, sabiendo que el producto de las ventas tiene por objeto aportar al sostenimiento de las escuelas y las acciones del Instituto donde reside la esencia y núcleo de su presencia en el medio académico.
El contacto con la realidad de nuestro país, la pobreza, la marginalidad integra cada vez más dramáticamente en el espacio de reflexión y sentido que tiene el diseño y la arquitectura. La emergencia es tal que no podemos omitir esta situación. Por ello nuestros proyectos y acciones solidarias, no muy pretenciosas pero reales, posibles.
Los alumnos agradecen la posibilidad de participar, los profesores profundizan su carácter y modelo de enseñanza y todos los actores cooperativos advierten el beneficio más allá de su lógica retribución porcentual de los beneficios obtenidos.
Se podría aportar como síntesis que la Arquitectura y el diseño son herramientas fundamentales de la sociedad contemporánea, no sólo como disciplina relacionada a las construcciones, de cualquier tipo, sino, en los países pobres como el nuestro, a aportar mitigaciones a los padecimientos que sufren una parte dramáticamente importante de nuestra sociedad.
Si ´partimos de la idea que contamos con herramientas intelectuales tales que nos permitan idear, imaginar, crear a futuro, nada como la Facultad o Instituto de una Universidad para anticiparnos al ejercicio profesional y proveer de recursos en formación relacionados a la realidad de nuestro país y los fenómenos que ocurren productos de los desequilibrios sociales.
Nada mejor que un estudiante comprometido con la realidad y experimentando una acción solidaria, dentro de un espacio creado ad-hoc y realizar una experiencia formativa con fines solidarios.
Gran aprendizaje de la complejidad del ejercicio del diseño, del espacio, del desarrollo de capacidad que solo se

foto: Josefina Sperat

Investigación

Síntesis
Se podría aportar como síntesis que la Arquitectura y el diseño pueden constituirse en herramientas fundamentales de la sociedad contemporánea, no sólo como disciplina relacionada a las construcciones de cualquier tipo, sino, en los países pobres como el nuestro, a aportar mitigaciones a los padecimientos que sufre una parte, dramáticamente importante, de nuestra sociedad.
Si partimos de la idea que contamos con herramientas intelectuales tales que nos permitan idear, imaginar, crear a futuro, nada como la Facultad o Instituto de una Universidad para anticiparnos al ejercicio profesional y proveer de recursos en formación relacionados a la realidad de nuestro país y los fenómenos que ocurren productos de los desequilibrios sociales.
Nada mejor que un estudiante comprometido con la realidad y experimentando una acción solidaria, dentro de un espacio creado ad-hoc y realizar una experiencia formativa con fines solidarios.
Gran aprendizaje de la complejidad del ejercicio del diseño, del espacio, del desarrollo de capacidad que solo se ejercen en el trabajo, en el reconocimiento del valor de quienes nos ayudarán a concretar nuestras obras: operarios, obreros, técnicos, artistas, y otros miembros del enorme panorama logístico que abordan. El respeto, la enseñanza y aprendizaje de lo que hace “la mano de obra”, personas íntegras que trabajan haciendo lo que nosotros soñamos, imaginamos, no tiene parangón cuando se trata de una experiencia académica.
“Club de sillas” es un medio, no un fin. Es un medio para llegar a comprender todas las variables precedentemente mencionadas, pero también es un medio para interpelarnos el porqué de la pobreza. Las Orquestas Infantiles son un puente entre la sociedad que sobrevive a duras penas las crisis permanentes de nuestro país y ellos, en los casos que elegimos, sumidos en la pobreza y en ocasiones en la indigencia: “los niños permanecen en la escuela fuera de horario porque utilizan el baño…” nos decía una directora….
Es prioritario y cada vez más necesario iniciar un camino de formación que integre la realidad social, incorporando variables posibles de mitigación ( nunca pensamos en soluciones) y crear, tal nuestro propósito, espacios académicos dedicados a la generación de proyectos que puedan servir a la sociedad toda, pero en “Club de sillas” y su generador Pr0y3ct0 F4br1c4, a la arquitectura de emergencia, el diseño capaz de transformar espacios habituales en ámbitos de la cultura que puedan ayudar a los que padecen la pobreza.

Foto: Sandra Raiz
Prácticas Académicas

Ficha Técnica

Josefina Sperat/Esteban Bondone

Facultad de Arquitectura de La Universidda Católica de Córdoba

Instituto

Esteban Bondone ( Director Instituto Pr0y3ct0 F4br1c4)

Elián Chali/Alpié(Danza Contemporánea)/Andrés Bondone(realización audiovisual

Lucia Machado/Sofía Brarda/Federico Alvarez/Franco Guasti/Camila Juaneda/Narella Peralta/Juan Camps/Clara Fragueiro/Lucía Gutiérrez/Orlando Lencina

Facultad

de 1° a 5° año

1 de octubre de 2017

17 de marzo de 2018

600 m2

Ubicación

El sitio, el claustro de la Universidad Católica de Córdoba en donde se ubicaba el Rectorado Antiguo, es un ámbito de encuentro, recreación y espacio cultural. Se ubica en el centro de la Ciudad de Córdoba en la calle Ob. Trejo 323. Sus características son las de un espacio rodeado de galerías cubiertas que lo rodean en tres de sus lados, mientras un muro, con rastros históricos cierra el claustro en su totalidad. Los "usuarios" permanecieron bajo las galerías en el momento de producirse un espectáculo creado a los fines de reconvertir el claustro en una obra de arte/instalación a partir de la disposición de 300 sillas, pintadas en sus asientos, cada una  llevando un fragmento de un gran mural que las involucraba a todas. Una proyección en gigante sobre el muro de referencia agregaba valor al evento/transformación del espacio y una performance de danza contemporánea terminaba de armar el mural, que al inicio del evento, algunas sillas aparecían fuera de lugar.