Equipamiento para la formación en oficios y emprendimientos comunitarios vinculados al ambiente

FLOR Mariana / AMAYA Juan Cruz

Ícono

El presente trabajo plantea reflexionar sobre un proyecto de arquitectura que contenga las prácticas de reciclado de residuos inorgánicos proporcionando un espacio adecuado para otorgar valor agregado a la materia prima proveniente de tal actividad. Se pretende que este edificio propicie la conformación de asociaciones comunitarias autogestionadas, que les permita avanzar de manera cualitativa en la cadena de valor, les posibilite una independencia económica de la intermediación del material reciclado, al mismo tiempo que vehiculice el aprendizaje de oficios relacionados al ambiente. Con este proyecto se busca visualizar la problemática de cartoneros y recicladores urbanos, dignificar a los habitantes del barrio Las Flores Sur y San Martin Sur y fortalecer las capacidades propias del territorio.
La exploración proyectual se focaliza en el desarrollo de un edificio que combina dos actividades en simultáneo: por un lado un espacio para el reciclado de residuos inorgánicos, y por el otro un centro comunitario para la inclusión social y desarrollo de actividades culturales y de oficios relacionados al ambiente. El proyecto tiene un fuerte énfasis en el desarrollo de tecnologías alternativas con materiales reciclados o de descarte para los cerramientos, pieles y cubierta, atendiendo, al mismo tiempo a soluciones bioclimáticas, que reduzcan el consumo energético y reutilicen las aguas y los desechos orgánicos.
El marco de la investigación realizamos un trabajo de campo que consistió en una primera etapa de relevamiento de la situación del lugar, su entorno inmediato y aquellas características tangibles e intangibles que conforman el mismo. Luego procedimos a hacer entrevistas a la comunidad involucrada en este proceso y en esta actividad. Identificamos y elegimos un sitio donde podría localizarse un edificio de estas características. Posteriormente hicimos un trabajo de rastreo de la bibliografía existente sobre la problemática del sector del barrio, así también analizamos casos de edificios similares a estas prácticas, donde estudiamos por separado proyectos de arquitectura que contemplan contenedores industriales para el reciclado y por el otro lado aquellos edificios destinados a la comunidad y a su desarrollo. Luego avanzamos con el proyecto arquitectónico y el desarrollo tecnológico de las pieles, los cerramientos del edificio y las diferentes instalaciones que lo conforman. Dentro de la investigación material realizamos un estudio y una estadística de cuáles son los materiales de descarte disponibles que podrían utilizarse como materiales alternativos, recurriendo a desarmaderos, chatarreros, grandes industrias y corralones de donde obtuvimos números para estimar porcentajes, apoyándonos luego en los registros de la municipalidad de cuáles son los números concretos de las cantidades de residuos inorgánicos que se desechan en la ciudad día tras día.
Esperamos con nuestro proyecto contribuir al desarrollo de espacios alternativos para resolver problemáticas de vulnerabilidad social incorporando a la cadena productiva y económica a una amplia franja de la sociedad excluida de un sistema cerrado en sí mismo. Aportando nuevas tecnologías que puedan ser resultado de un aprovechamiento de los residuos de la ciudad.

Mariana Flor, Juan Cruz Amaya

Contexto

El área de trabajo se localiza en la Ciudad de Rosario, dentro del barrio Las Flores y San Martín Sur, divididos ambos por la Avenida San Martín, delimitados por el Arroyo Saladillo, la Avenida Circunvalación, la Autopista a Buenos Aires y vías del Ferrocarril Mitre.
El origen de estos dos barrios es el resultado de diferentes operaciones realizadas a lo largo de 40 años. Entre los años 1964-1966 se produce la primera urbanización del barrio, de una magnitud de 362 viviendas, como política de relocalización de asentamientos irregulares ubicados en otros sectores de la ciudad y reasentadas en forma planificada. Su ubicación será en un territorio con riesgo de inundación, al sur de la ciudad de Rosario, cercano al arroyo Saladillo. Esta primera decisión, generó obras de saneamiento (el terraplén de contención de crecidas y reservorios para drenaje) que significaron un costo no sólo económico para la ciudad, sino social, en la definitiva perimetración del barrio. A partir de este momento el barrio Las Flores queda, desde su nacimiento, no solo físicamente atrapado, sino socialmente marginado.
El sector de asentamientos, es posterior a la década del ’80 y es el sector más crítico del barrio en términos de exclusión y condiciones de habitabilidad (riesgo de inundación, carencia de infraestructura y servicios, precariedad de las viviendas).
Es un sector con un fuerte acento popular, donde el entorno se encuentra en condiciones de emergencia socio-ambiental y urbana, generado por una rápida intensificación y urbanización informal acompañada de un déficit de infraestructura física y social y de saneamiento ambiental, olvidado por las políticas públicas, donde se presentan problemáticas diferentes. Es un area que no tiene una inclusión dentro del circuito del mercado y de la ciudad formal.
El reconocimiento de la problemática del territorio y los datos estadísticos obtenidos, de donde se desprende que 6 de cada 10 habitantes del barrio se dedican a la actividad del cirujeo, ponen en evidencia la situación de marginalidad y precariedad en la que trabajan los vecinos, que son los menos favorecidos en la cadena de valor.
Los recolectores del barrio se encuentran dentro del circuito informal del destino de los residuos sólidos urbano, bajo dos métodos para realizar su trabajo, uno en la vía pública, solo o acompañado, y por otro lado aquellos que trabajan en los vertederos. El recolector tiene una rutina que realiza diariamente, la misma comienza con la recolección, luego con la limpieza y clasificación de materiales inorgánicos que generalmente se realiza en los hogares, en patios, en la vía pública o en un terreno baldío cercano a su hogar, poniendo en riesgo la salud de los recolectores y sus familias debido a que el material que no es para la venta queda en el sector. Luego esta materia prima es acopiada en grandes cantidades y vendidas a los acopiadores.
Son estos datos los que nos arrojan que es necesario proyectar un espacio para que estas actividades puedan ser realizadas en un marco oficial, otorgando valor agregado y empoderando la actividad de los

Mariana Flor, Juan Cruz Amaya

Materia

Una vez definido el destino del edificio, comenzamos a determinar las pautas e ideas para el anteproyecto a través de un programa arquitectónico para el mismo.
El proyecto pretende indagar en un equipamiento (edificio) que no se encuentra aún explorado, donde el programa combina dos actividades en simultáneo, que son opuestas pero que se plantea que trabajen en paralelo, integrando una planta de reciclado de residuos inorgánicos con un centro comunitario.
El edificio es planteado como una cubierta unitaria que alberga ambas funciones, por un lado el espacio para la planta de reciclado que se resuelve con los requerimientos técnicos propios de la actividad, pero rompiendo con la rigidez típica de los contenedores tipo ‘galpón’.
El sector de reciclado, que es un área sucia con olores generados por los residuos acumulados, se recede de la vereda pública varios metros para generar una barrera acústica, visual y para evitar que los malos olores lleguen a las viviendas vecinas.
Luego, el sector comunitario propone que el mismo sea un espacio abierto a la comunidad, para desarrollar actividades múltiples, alojando un área de exposiciones, salón de usos múltiples, taller para la capacitación en oficios, sala de reuniones, oficinas, vestuarios para el personal, laboratorios de materiales, entre otros. La integración de este con el barrio se genera a partir de una plaza pública seca donde se pueden dar diferentes manifestaciones culturales y sociales.
En el sector social el edificio es permeable permitiendo la circulación constante de vecinos y transeúntes, uniendo la cota alta del talud (el barrio) con el arroyo por debajo.
La intención es que estas cubiertas surjan como el icono de ambos barrios y del futuro paseo ribereño, destacando su estrategia proyectual por sobre el resto de edificaciones importante en el entorno, como el casino, la estación terminal de trenes, entre otros.

Mariana Flor, Juan Cruz Amaya

Sistema

El proyecto se desarrolla mediante una serie de faldones conformados por una estructura independiente de vigas reticuladas y columnas metálicas que se van quebrando y articulando entre sí, mediante ejes ordenadores (Canaletas/Vigas de hormigón) que absorben cada uno de estos quiebres.
Las pieles del edificio fueron planteadas, tanto en sentido vertical como horizontal, con materiales no estandarizados para la construcción, sino por aquellos que son desechados por las grandes industrias y por la actividad agropecuaria en la región.
Se propone para el cerramiento horizontal una doble cubierta, como protagonista en el diseño del edificio, que se resuelve a partir de dos elementos de cierre paralelos entre sí, por un lado silobolsa en la cara exterior y por debajo chapa galvanizada. El plastico de silobosa se reutiliza una vez descartado como material de almacenamiento de granos, el mismo está conformado por un sistema tricapa y un filtro de rayos ultravioletas, que le confiere resistencia a la rotura por punzonado, elasticidad y otorga opacidad al interior. De esta manera se logra disminuir el impacto que produce la exposición directa del sol sobre la chapa, atenuando considerablemente el calor generado hacia el interior de los locales, mejorando el balance térmico dentro de los mismos, amortiguando el efecto producto de la radiación con el plástico de polietileno de alta densidad con protección UV (Ultra Violeta) en la cara exterior, reduciendo en casi un 70% el efecto generado.
La envolvente vertical combina dos sistemas materiales, por un lado una piel liviana conformada por paneles OSB y por otro un cerramiento más compacto materializado mediante el uso de bloques de hormigón. Los paneles OSB se disponen creando un módulo de cerramiento exterior-interior pensado con aquellos provenientes del descarte de la industria automotriz, utilizados como embalaje de autopartes. Los mismos son comercializados por chatarreros a costos accesibles comparados con otros materiales de la construcción. Para otorgarle estabilidad y fijarlos a la estructura se emplean varillas de madera de 2\” de espesor. A partir del mismo se crea un módulo de un ancho establecido en 2,50 m y de altura variable, que permite por un lado la ventilación cruzada en el sector industrial y salvar las alturas diferentes entre los faldones.
Para aquellos locales que necesitan iluminación natural se decidió intercalar paneles de OSB con parabrisas, descartados en chatarreros y desarmaderos, para permitir el ingreso de luz diurna. Estos están modulados en una medida estándar de 110 x 120 xm x 56 cm de alto, y se sujetan a través de herrajes estructurales llamados arañas o spiders que irán anclados a los parantes verticales y horizontales de madera que completan el sostén del edificio.

Mariana Flor - Juan Cruz Amaya

Vínculos

Una gran plaza seca recibe a los usuarios para que la recorran lentamente, esta es atravesada por líneas arquitecturizadas que van marcando tajos en el sitio, y funcionan además como canteros y bancos, generando una serie de desniveles que envuelven un escenario que sirve como anfiteatro o espacio de encuentro para la comunidad.
Este espacio de uso público, está enmarcado por un gran talúd de tierra contenido por un muro de hormigón que va recorriendo el edificio hasta transformarse en un muro bajo acompañado por una rampa en pendiente que hace mas lento el paso y sutilmente marca el ingreso al edifico, escondido entre dos muros paralelos. Una vez que se cruza el mismo se llega a un gran hall de ingreso, a su derecha se encuentra el salón de usos múltiples (SUM), luego hacia el lado izquierdo podemos tomar dos direcciones, una a través de los pasillos generado a partir del encuentro de los muros de los diferentes locales que nos expulsan hacia el parque trasero de uso público, otra alternativa es continuar con el pasillo que nos comunica con las oficinas para la administración, los talleres de capacitación, baños y vestuarios para el personal.
El sector productivo, se encuentra divido por una gran abertura vidriada, y se dispone de manera lineal para favorecer a la actividad productiva que se realiza en el interior, este se conecta directamente con dos grandes playones que funcionan como vías de escape hacia las avenidas.

Mariana Flor - Juan Cruz Amaya

Investigación

“…Yo, a Juanito Laguna lo veo y lo siento como arquetipo que es; arquetipo de una realidad argentina y latinoamericana […] Juanito Laguna no pide limosna, reclama justicia; en consecuencia pone a la gente ante esa disyuntiva; los cretinos compadecerán y harán beneficencia con los Juanitos Laguna; los hombres y mujeres de bien, les harán justicia. De eso se trata. […]. Los Juanitos Laguna han enriquecido a mucha gente y también a mí; pero yo no los he explotado, yo estoy reivindicándolos. ¿Quiénes han hecho a la Argentina, eh? La masa trabajadora, todo ese pueblo que ha puesto el hombro para hacer un país, con su sacrificio y su trabajo; lo han hecho los Juanitos Laguna que, apenas sus fuerzas se lo permiten, van a trabajar a las fábricas, al campo, donde sea…”

Antonio Berni, “Colecciòn de la serie de Juanito”, entrevista, Buenos Aires, 1970.

Luego del reconocimiento de la problemática en el sitio comenzamos con las colecciones del material sensible respecto a la temática de la basura, y la situación de la misma en el contexto de la ciudad y en particular en el barrio.
De esta manera estudiamos la obra del pintor Rosarino Antonio Berni que en sus pinturas y cuadros manifestaba un compromiso ferviente con la realidad social y política de nuestras tierras. Particularmente analizamos dos cuadros, uno llamado ‘la gran ilusión’ o ‘ la gran tentación’, y el otro ‘el mundo prometido a Juanito Laguna’, ambos montados con la técnica de superposición de restos de basura, con un fuerte mensaje de denuncia social ante una sociedad del consumo, donde algunos son protagonistas y otros meros espectadores.
Estas fueron realizadas con materiales provenientes del consumo diario de las personas en sus hogares como las botellas plásticas, las latas, entre otras, representando para una parte el desperdicio y para la otra la fuente de trabajo y subsistencia diaria. Convirtiéndose en algún momento, como en la obra de Berni, en nuestro proyecto.

Mariana Flor - Juan Cruz Amaya
Prácticas Académicas

Ficha Técnica

Sustentabilidad física y social

FLOR Mariana / AMAYA Juan Cruz

FAPyD - UNR

Taller Marcelo Barralle

Mg. Arq. Ana Valderrama

Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño, UNR

6to año - Proyecto Final de Carrera

Marzo 2015

Octubre 2016

10.162 m2