La sociabilización del espacio - Puerto Norte, Rosario.

Juan Palumbo

Ícono

Muchas veces las planificaciones urbanas proyectan desde cero las estructuras que determinaran el futuro de un barrio y de quienes allí habiten. Es en estas proyecciones donde muchas veces las obligaciones (en general nuevas viviendas, la mayor cantidad posible) y la recurrente idea de un planeamiento urbano de tablero, dejan de lado la pregunta de cómo vivirán, y sobre todo cómo convivirán los nuevos vecinos que allí radiquen. Pero ante la posibilidad de interceder en un lote, o una manzana, de una estructura barrial consolidada (de buena o de mala manera) se vislumbra la posibilidad de incorporar argumentos no solo cuantitativos, que aumenten el número de pobladores, sino también cualitativos. Ideas amparadas en el mejoramiento de los espacios existentes a los alrededores, propuestas que contribuyan a mejorar la vitalidad urbana del sector.

La posibilidad de trabajar sobre un vacío inmerso en la ciudad, acompañado de un plan urbano, que busca potenciar la consolidación del sector atendiendo la espacialidad urbana y las conexiones de movilidad, debería priorizar una estrategia que incluya nuevas intenciones de habitabilidad para contribuir no solo a su crecimiento sino a la mejora de lo preexistente.

“Si hablamos de vida en las ciudades, hablaremos de vida en el espacio público. Una mayor diversidad de usuarios y una combinación de diferentes usos “han de garantizar la presencia de personas fuera de sus respectivos hogares, en diferentes horarios y por motivos diferentes, que puedan usar en común una amplia gama de servicios”. Es necesario garantizar “una concentración de personas suficientemente densa, sea cual fuere su motivo para estar allí. Esto incluye a la gente que esté allí porque reside allí.”
JANE JACOBS | Muerte y vida en las grandes ciudades, 1961

La certeza de entender que una propuesta arquitectónica debe ser pensada entendiendo el contexto tanto histórico como geográfico del lugar conlleva también a entender el sitio dónde se debe intervenir.

La ciudad de Rosario ofrece un laboratorio muy nutrido a la hora de analizar nuevas propuestas de escala urbana en los últimos 15 años, sobre todos las radicadas en el Plan especial Puerto Norte.
A la hora de analizar estas nuevas propuestas, cabe destacar la importancia no solo del carácter edilicio de las mismas sino la oportunidad de generar, o no, nuevos espacios de sociabilización que aporten a la integración del conjunto con la ciudad existente y no negándose a ella.
Cualquier proyecto de gran escala que se incorpora en el territorio de la ciudad tiene la oportunidad de generar a través de su arquitectura un aporte que esa significativo a la hora de hacer ciudad y mejorar su funcionamiento.

Generar nuevas porciones de ciudad dentro del territorio es generar también nuevos recorridos, nuevas calles y nuevas veredas para los ciudadanos, y es por eso que el grado de responsabilidad que se debe asumir a la hora de entender como va a afectar a la ciudad es tan importante de resolver como el carácter de la tipología en la cual van a habitar sus usuarios.

Juan Palumbo.

Contexto

En Rosario comenzó un período de políticas públicas de ordenamiento y es hasta el día de hoy que la ciudad atraviesa una profunda etapa de transformación de sus áreas centrales caracterizada por grandes inversiones privadas y públicas. Precisamente Puerto Norte, habiendo sido un conjunto industrial de singular importancia, siempre fue objeto de numerosas propuestas y debates a lo largo de su paulatina decadencia en el siglo XX. Su transformación plantearía fundamentalmente nuevas formas de cruce hacia el norte de la ciudad, integraría barrios antes marginados vial y socialmente y, sobretodo liberaría de usos portuarios a las áreas en contacto con el río.

Para la Unidad de Gestión número 7, que se encuentra situada en el vacío urbano que generó la ciudad creciendo a su alrededor, al ir bordeando las antiguas instalaciones ferroviarias, motor de vida de este sector, antes alejado del área central de la ciudad y hoy buscando ser parte fundamental del funcionamiento del mismo, se proponen una serie de lineamientos que logren incentivar la integración del nuevo sector al tejido preexistente.

Cuales son las determinaciones que deben tomarse a la hora de proyectar una nueva manzana, cuyo emplazamiento responde a una trama que viene componiendo la ciudad, y a su vez se encuentra inserta en un vacío inexplorado? Cómo debo acomodarme en el paisaje urbano?

El planteo sistemático que se viene optando como respuesta en este contexto es la exploración del edificio aislado del entorno, que se encierra sobre su propio diseño del paisaje urbano, aislándose de lo existente.
Mi terreno, al igual que el resto del Masterplan, forma parte de una nueva porción de ciudad (por su escala) que al mismo tiempo es continuidad de la trama urbana existente. El nuevo tejido debe entenderse como una extensión de la ciudad consolidada y no como un nuevo sector aislado, ya que la misma tiene por objetivo ser fuelle entre el lleno que proviene de la ciudad y el vacío, hoy el parque Scalabrini Ortiz.

El contacto con el suelo busca por un lado la extensión de una de las arterias propuestas por la Municipalidad para esta nueva urbanización (que son todas iguales) para generar una variable dentro de la similitud.

Se decide complementar el paso hacia el parque a través del edificio con un programa que dote de posibilidades tanto al que vive, al vecino y al que pasa.

Como premisa es fundamental entender el rol de paso que tiene esta manzana, reconociendo en primera instancia que lo más importante dentro del sector es el parque, por su función, por su escala, por su paisaje.

Pero un lugar de paso debe ser también un posibilitante de momentos variables. Debe existir la posibilidad de distraerse con algo atractivo, la posibilidad de buscar descanso, buscar el potencial en la sombra que el Scalabrini no puede ofrecer y sobre todo ser motor de vida para una nueva conformación dentro de la ciudad que como todo lo nuevo, primero tiene que ser aceptada.


Materia

El análisis comparativo entre la propuesta municipal y la del PFC no solo busca verificar que se respeten los índices de construcción propuestos.

La propuesta Municipal ocupa con la pisada de los edificios solamente un 30% del terreno, dejando libre el otro 70%, pero de los cuales solamente el 20% se destina a la ciudad, como aporte para el mejoramiento de los espacios de uso público. Por otro lado dicho porcentaje se concentra solamente en dos sectores de la manzana, dejando las dos veredas que permiten la llegada desde la ciudad hacia el Scalabrini Ortiz a merced del privado, pudiendo repetirse casos como Condominio del Alto, o las Torres Dolfinas, en donde las rejas producen bordes duros para la ciudad, imposibilitando la oportunidad de generar lugares para la sociabilzación, que haga atractivo y seguro el recorrido.

La propuesta del PFC ocupa el 50% del terreno sobre la PB, dejando el otro 50% libre como espacio público de uso común. El objetivo de esta decisión es poner en relación el espacio común con locales comerciales, el centro cultural y los ingresos al edificio que son los programas que contemplan el contacto con el suelo del edificio. La decisión de generar una huella mayor sobre el terreno, es en virtud de entender que la liberación del suelo a la ciudad debe venir acompañada de un contenido que propicie la sociabilización de dichos espacios, convirtiendo los límites del proyecto en espacios atravesables y conectados entre si, generando una transición desde la ciudad hacia el parque Scalabrini Ortiz que permita motivos para caminar, permanecer y disfrutar el trayecto. De esta manera una ocupación mayor de la superficie del terreno se vuelve un factor positivo para la construcción de un nuevo espacio de sociabilización en la ciudad.

La mixtura programática sobre la Planta Baja entre el Centro Cultural, los ingresos a las Unidades Administrativas y los distintos tipos de locales (de carácter comercial, gastronómico y de servicios) generan una acción conjunta en la ocupación del Espacio Público que ninguno de los sistemas hubiera podido generar por separado.

Hay una búsqueda intencionada de una planta activa que atraiga a las personas a través de la diversidad, buscando ampliar la franja horaria de uso con la intención de generar un espacio más seguro y activo que vuelva atractivo el uso del lugar.

Juan Palumbo.

Sistema

La generalidad con la que debe ser abordado el proyecto, pone de manifiesto las relaciones directas que establece con el parque de escala urbana y no solo con la nueva porción de ciudad sino también para la integración del nuevo barrio a la ciudad formal. La posibilidad de integrar nuevos actores que utilicen y se apropien de este espacio está directamente ligada al concepto de ciudad. La ciudad es la gente en la calle, y para que haya ciudad debe haber diversidad, heterogeneidad, y debe ser posible el intercambio entre individuos y colectivos diferentes. Para lograr esto es necesaria la colectivización del espacio público.

Aquí es cuando el proyecto urbano y el proyecto arquitectónico dependen uno del otro para garantizar una solución adecuada. Se busca ampliar infraestructura actual con un nuevo edificio de gran escala que dé lugar a nuevas actividades de recreación y permanencia para la ciudadanía en su conjunto, preservando la huella de lo existente. Así el nuevo edificio potenciaría también las actividades históricas del trazado consolidado.

La búsqueda arquitectónica de generar distintas variables dentro del proyecto tienen en común el mismo objetivo: Generar espacios de sociabilización. Y eso se concreta en sus distintas escalas.

Si bien los espacios creados son los que dan lugar al encuentro, radica en las personas la responsabilidad de sociabilizar o no entre ellas. En el proyecto se concretan distintas escalas de sociabilización, entendiendo que se trata de un proceso más íntimo hacia uno más colectivo.

Cada Unidad de Administración, posee su propia expansión, ubicados en un nivel intermedio que todavía se encuentra en relación directa con lo que sucede en Planta Baja. De esta manera los habitantes de un mismo conjunto poseen un lugar de encuentro en donde relacionarse entre ellos, generando un nivel de intimidad mayor que si compartiesen las expansiones con todo el conjunto.

La disposición de las distintas expansiones permite establecer un intercambio visual entre ellas y todas se disponen en relación al espacio central del conjunto.

Como segunda instancia, el Espacio Central posibilita un encuentro entre los habitantes de las diferentes unidades de administración, y dispone su infraestructura para generar puntos de sociabilización entre usuarios del conjunto y del resto de la ciudad. Por otro lado, se trata de un espacio en donde la escala permite un mayor control sobre quienes se encuentren allí, pensando en los niños.

Finalmente, el Scalabrini Ortiz aparece como el lugar de sociabilización por excelencia. No compite con los otros dos espacios sino que es la conclusión ideal de la transición de las otras escalas del conjunto hacia el parque. El mismo proyecto busca enfatizar esta intención con la unificación de los pisos, entendiendo que la llegada al Scalabrini es el remate del proyecto, intentando ser el fuelle que permita la transición desde la ciudad y desde el conjunto.

Juan Palumbo.

Vínculos

Para enfatizar la identidad del proyecto, pongo en relación mi gusto por una ciudad heterogénea, con un elemento de necesaria rigidez y modulación como la estructura, para que desde el orden, aparezcan las distintas variables que el proyecto contiene.

Los elementos estructurales se disponen a enfatizar el perfil del proyecto, que a través de su heterogeneidad en las alturas busca acoplarse a la llegada del perfil urbano que viene conformando la ciudad hacia el Scalabrini Ortiz.

La flexibilidad de una estructura de losas macizas posibilita una serie de variables que le permiten al proyecto aprovechar tanto en la cercanía del contacto con el suelo, como en el encuentro con el cielo, las mejores estrategias para cada vivienda.

En los primeros pisos la disposición de las tipologías busca concentrar los núcleos húmedos en el centro de la placa, determinando una mayor cantidad de frentes activos en relación al espacio público. Los primeros pisos son los que tienen relación directa con la vida en las calles, las veredas, y el espacio central, constituyendo un basamento a partir del cual todo lo que sucede entra en relación con la planta baja.

Es a partir de este basamento de altura variable donde se rompe el esquema de una masa consolidada y se comienzan a ganar nuevos frentes activos, con una mejor orientación y un aprovechamiento de la vista al parque. Esta alteración en la disposición de las tipologías mantiene el orden en la estrategia de los núcleos húmedos y los de circulación. Por otro lado la perforación de la masa permite en la conformación de los vacíos los lugares de expansión de cada Unidad de Administración, permitiendo quinchos con grandes terrazas para el aprovechamiento de los usuarios.

Los permanentes cambios en la morfología del conjunto no solamente tiene su búsqueda en la conformación de un perfil que se emparente con la ciudad sino que esta ligada a la mejora de las tipologías a medida que aumentan las alturas, entendiendo que tanto las decisiones en la escala urbana como en la escala arquitectónica están vinculadas y deben actuar en conjunto, para posibilitar de esta manera una mejor búsqueda a la hora de hacer ciudad.

Juan Palumbo.

Investigación

Cada estrategia en este proyecto de vivienda colectiva, estuvo ligada a la permanente idea de Construcción de la Ciudad, entendiendo que cada decisión tomada tiene una implicancia directa en la conformación del territorio. Todo lo establecido en relación al proyecto arquitectónico (estructura, variedad tipológica, diferenciaciones en las alturas de los bloques, relación de los espacios comunes con el entorno circundante) buscó estar destinado no solo a los usuarios que habitaran el complejo sino también al resto de la ciudadanía (vecinos, transeúntes, visitantes)

La búsqueda de una heterogeneidad programática, edilicia y social conlleva la lectura de la ciudad de Rosario, en dónde diariamente conviven los diferentes programas, las diferentes edificaciones y los diferentes estratos, relacionándose y generando vida en cada lugar. Planificar una nueva porción de ciudad (porque eso es lo que es este proyecto, y el Masterplan en su conjunto) no debería negar lo preexistente, y entiendo, como ciudadano y como arquitecto, que es lo ideal para una ciudad como la mía.

Me parece importante destacar, dentro de la oportunidad que implica proyectar una nueva porción de territorio, establecer lineamientos proyectuales que visibilicen en sus resultados esta posibilidad de continuar impulsando la vida diaria de los habitantes ofreciendo nuevas ideas y oportunidades para la sociabilización del espacio, y no quitándoselo, vaciando de contenido las calles y negando desde el proyecto el entorno que ofrece la ciudad.

Juan Palumbo.
Prácticas Académicas

Ficha Técnica

Juan Palumbo

Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño - UNR

Cátedra Arq. Miguel Garaffa

Arq. Rubén Fernandez.

Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño - UNR

Proyecto Final de Carrera

2015

2017

31500m2

Superficie edificable: 10.394m2

Superficie total construida sobre PB: 5.200m2

Servidumbre administrativa de uso púbico: 5.194m2

FOS: 0,5

FOT: 3