Monumento Nacional a las Víctimas del Holocausto Judío

Arq Gustavo Nielsen

Ícono

Es una pared de 114 bloques de hormigón armado. Cada uno lleva grabada la huella de un objeto de la vida cotidiana de un ser humano. La colección de ausencias de todos esos objetos sugiere la desaparición de una generación, y funciona como metáfora de un genocidio, en este caso el Holocausto Judío.
El monumento forma parte del Memorial denominado Plaza de la Shoá.

Arq. Alejandro Leveratto

Contexto

Esos son mis croquis, parte del material con el que ganamos el concurso en el año 2009. También presentamos una maqueta, y los planos generales de ubicación en el predio, que aún se llamaba Paseo de la Infanta, y no tenía destinado un lugar especial ni una zonificación clara. Entre el 2009 y el 2014, año en que nos encargan la obra, hubo muchas idas y vueltas, reuniones con autoridades de la DAIA, del Museo de la Shoá y de Cultura de la Nación. En ese tiempo desarrollamos imágenes renderizadas, cálculos y planos detallados, sin nunca saber si se iba a realizar. Al fin la presidenta Cristina Fernández de Kirchner destrabó el proceso y, conjuntamente con el Gobierno de la Ciudad, coordinaron la realización.


Materia

El dibujo de concurso mostraba un monumento a color, y la maqueta uno monocromo Al final nos jugamos por el monocromático porque nos pareció más interesante.
Todos los trabajos de copiado y moldeado de los objetos fue realizado en tres estudios, A3, de Gustavo Marinic y Lorena Ihann, Euforia, de Valentín y Diego y Galpón Estudio, mi lugar.
A3 y Euforia son estudios de Diseño Industrial.

Gustavo Nielsen

Sistema

Para el tema de los moldes que debíamos entregarle a Pretensa formamos dos equipos de diseñadores industriales: Euforia se especializó en copiar objetos duros: computadoras, celulares, casets, cds, botellas, utensilios, herramientas. A3 se ocupó de los objetos blandos: ropa, zapatos, cinturones, revistas, paraguas. Para los copiados se experimentó con materiales como el yeso blanco y verde, plastilina, cerámica, morteros de cemento, alginato y distintos cauchos de siliconas. Fue muy importante la colaboración de la artista plástica Nicola Costantino que nos asesoró con exactitud en el uso de las siliconas líquidas.

Gustavo Nielsen

Vínculos

Hubo mucha gente implicada en la donación de los objetos, fue un proceso de meses que no se hubiera podido hacer sin la existencia de las redes sociales. Participaron amigos, conocidos, y hasta una ONG especializada en objetos sin uso.
Todas los bloques fueron realizados en Taller y luego llevados a la plaza y colocados en sus sitios exactos con una grúa. Fue muy importante el acompañamiento de la Ingeniera química Edelma Bevilaqua y de toda la gente de la empresa PRETENSA, líderes en hormigón pretensado del mercado.

Arq. Alejandro Leveratto

Investigación

Se realizó un documental con el auspicio del INCAA y del Instituto Goethe de Berlín. Dirigido por Fernando Díaz, fue grabado en Buenos Aires, Berlín y Polonia. Título: “Monumento”. Estrenó con gran éxito en el 2016 y participó de muchos festivales de cine. En la foto se ve a Lea, sobreviviente del Holocausto, que participa de varias escenas.
También escribí un libro de textos y fotos donde reúno los testimonios de todos los donantes, que cuentan su relación con cada uno de los objetos que cedieron. Está prologado por Diana Wang y es de próxima aparición en Wolkowicz Ediciones.

Fernando Díaz
Prácticas Públicas

Ficha Técnica

Políticas de oficio, tradición e innovación

Arq Gustavo Nielsen

MINISTERIO DE CULTURA

NACIÓN

Arq. Sebastián Marsiglia

Arq. Bárbara Kaplan / Arq. Patricia Ons

Ingeniera química Edelma Bevilaqua / artista plástica Nicola Costantino / Estudio A3 / Estudio Euforia / Estudio Jurídico Gabriel Len y asociados

Bullrich y Avenida del Libertador

año 2009

año 2014

INAUGURACIÓN ABRIL 2016

400 M2

CERO

El Monumento tiene un registro poético, no documental. ¿Qué es lo que hace la poesía? Decir lo no-dicho. Poner en relieve la ausencia. Nos pareció más interesante, a Sebastián y a mí, la forma poética que el registro documental. Para ejemplo de registro documental histórico está el propio Auschwitz, con sus vitrinas llenas de zapatos, ortopedias, valijas, pelo humano. Auschwitz es su propio monumento: las cosas se ven donde sucedieron.

Las piezas que se eligen para los registros documentales son las que, justamente, documentan la tragedia. Suelen ser objetos reales de los que la sufrieron. Cartas, anteojos, ropa. Los pocos que hay en la Argentina están en el Museo del Holocausto de la calle Montevideo, o los tienen los parientes de los sobrevivientes. Los objetos que nosotros elegimos para el Monumento son nuevos, comprados o donados por gente común. Elegimos cosas comunes, de vida cotidiana, compartidas por mucha gente en la actualidad. Por nosotros, ahora. Lo que invoca su ausencia es la desaparición de una cultura.

Tampoco utilizamos símbolos de guerra, ni religiosos, ni políticos. Símbolos de guerra son condecoraciones, borceguíes, armas. Religiosos son candelabros, kipás. Políticos: banderas, escarapelas, el pañuelo de una Madre de Plaza de Mayo. Quisimos utilizar solamente objetos comunes, sin carga adicional, y que cualquier persona haya utilizado en su vida. Ya sea de bebé, de joven, hombre o mujer, anciano. Una zapatilla, un cd, una botella, un libro nos nombran a todos. Un candelabro hubiera nombrado a la liturgia judía solamente. Las cosas elegidas son comunes a todas las vidas y tradiciones

Quisimos ser abarcativos para que el Monumento no represente solamente al Holocausto Judío, sino que comparta su dolor con otros genocidios de la Humanidad. Se nombra la tragedia social, no una tragedia determinada. La Shoá es todos los genocidios. En el testamento del dolor estamos hermanados, porque a todos nos falta alguien.

Una de las sobrevivientes, Lea, nos dijo que en cautiverio soñaba con una cama limpia, con un pan. Objetos felices. Eso es lo que pusimos ahí. Bicicletas, chupetes, juguetes, flores, utensilios, lapiceras, anteojos, zapatos. El Monumento es un regalo de la comunidad judía a la comunidad internacional, para que ningún genocidio de la historia sea olvidado jamás.

Clarice Linspector dice que la poesía es usar la palabra para pescar la “no palabra”. Los objetos que faltan en el hormigón, que han dejado sus huellas, son nuestras cañas para pescar todo lo que allí no aparece.

Arq. Gustavo Nielsen